LA SANTÍSIMA VIRGEN ES
CORREDENTORA
María verdaderamente ha redimido a todos los hombres y
se le puede llamar Corredentora del género humano.
El título de Corredentora, que viene aplicándose a la
Virgen desde antiguo, aparece con más claridad y mayor frecuencia en el
Magisterio reciente, desde el Papa Pío IX hasta Juan Pablo II en su Encíclica
Redemptoris Mater.
Virgen María puede llamarse con propiedad Corredentora
en virtud del designio divino de asociarla plenamente a la Persona y a la Obra
redentora de su Hijo.
María cooperó a nuestra redención: lo) creyendo en las
palabras del Arcángel Gabriel; 2o) consintiendo libremente en el misterio de la
Encarnación; 3o) aceptando todos los sufrimientos que entrañaban, para su Hijo
y para Ella, los dolores de la Cruz, 4o) porque abdicó de sus derechos de
Madre; 5o) porque inmoló a su Hijo ofreciéndolo voluntariamente por la
salvación de los hombres.
De este modo – por la asociación tan íntima como
misteriosa a la obra salvífica de su Hijo – puede afirmarse que Ella
verdaderamente ha redimido a todos los hombres y se le puede llamar
Corredentora del género humano.
La unión de la Madre con el Hijo en la obra de la
salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo
hasta su muerte. El Concilio Vaticano II señala los siguientes momentos
característicos: lo) En la Visitación; 2o) en la Natividad (también junto a los
pastores y los magos); 3o) en el Templo (ante el, anciano Simeón); 4o) otra vez
en el Templo Jesús perdido y hallado); 5o) en Caná de Galilea (las bodas); 6o)
en el decurso de la predicación del Señor; 7o) al pié de la Cruz y, 8o) desde
la Asunción a los cielos (cfr. Const. dogm. Lumen gentium, nn.57?58).
SENTIDO
DE LA CORREDENCIÓN MARIANA
Para poder afirmar correctamente la corredención
mariana debe entenderse ésta como una función subordinada, especial y
extraordinaria de la Virgen en la obra salvadora de su Hijo. Bien entendido
esto se puede decir que aún siendo Cristo el único Mediador, no obsta el que
haya otros mediadores con mediación secundaria subordinada a la de Cristo
(cfr.S. Th. III, q.26, a.1).
"La Iglesia sabe y enseña con San Pablo que uno
solo es nuestro Mediador Tim. 2,5?6) … Ahora bien, la misión maternal de María
para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación
única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder, es mediación de
Cristo … El influjo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres dimana
del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo; se
apoya en la mediación de éste, depende totalmente de ella y de la misma saca
todo su poder. Y lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con
Cristo, la fomenta… Por tanto, se trata de una participación de la única fuente
que es la mediación de Cristo mismo" (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris
Mater, n.38).
Los teólogos ilustran el misterio de la corredención
del siguiente modo:
Si la Virgen María fue predestinada por Dios
libremente para que constituyera juntamente con su Hijo un solo principio de
salvación, de reparación del género humano, entonces, en el momento de la
Anunciación, el término inmediato del consentimiento de María no era solamente
Cristo en sí mismo, sino Cristo como Redentor y Cabeza del género humano.
Ahora bien, según los designios de Dios, la Redención
debía llevarse a cabo mediante la Pasión y muerte de Cristo en la Cruz; así
también, la asociación de María a la obra del Hijo debía completarse mediante
su compasión en el Calvario. Por tanto, si Cristo reparó al género humano
mediante su obra de Redención, también la Virgen María asociada estrechamente,
llevó a cabo juntamente con Cristo y con subordinación a El y con virtud
recibida de Él, la obra de la Redención.
LEER, REFLEXIONAR, HACER CUESTIONARIO MÍNIMO DE 6
PREGUNTAS Y ELABORAR UNA CARTELERA EN EL CUADERNO.
