CORPUS CHRISTI
Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de
la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. Corpus Christi es la fiesta de la presencia
de Jesucristo en la Eucaristía.
EXPLICACION DE LA FIESTA
Este día recordamos la institución de la
Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al
convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.
Es una fiesta muy importante porque la
Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer
quedarse con nosotros después de la Ascensión.
ORIGEN DE LA FIESTA:
Dios utilizó a santa Juliana de Mont
Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège,
Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas
Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más
tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del
convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses
en Fosses y fue enterrada en Villiers.
Juliana, desde joven, tuvo una gran
veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta
especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión
que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha
negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.
La fiesta del Cuerpo
y la Sangre de Cristo se celebra el jueves siguiente a la fiesta de la Santísima Trinidad,
dentro del tiempo ordinario. Surgió para afirmar la presencia real de Jesús en
la Eucaristía en contra de graves errores de algunas personas, que negaban tal
presencia y luego fue extendida a toda la Iglesia por el papa Urbano IV en
1264.
Al principio se llamaba Corpus Christi, más tarde se llamó también "fiesta de la Eucaristía". Aunque sea jueves, es un día de precepto, es decir, los católicos debemos de ir a Misa, para cumplir con el tercer mandamiento de la Ley de Dios.
Al principio se llamaba Corpus Christi, más tarde se llamó también "fiesta de la Eucaristía". Aunque sea jueves, es un día de precepto, es decir, los católicos debemos de ir a Misa, para cumplir con el tercer mandamiento de la Ley de Dios.
Esta solemnidad no
sólo nos invita a adorar la presencia sacramental de Jesús en el Sagrario, sino
que nos lleva a reflexionar sobre el valor de la celebración eucarística o
Misa, y a vivir de acuerdo con la doctrina de Cristo y su acción salvadora.
¿PARA QUÉ VOY A MISA?
Participar en la Eucaristía, no es como ir a ver un espectáculo, sino unirse al
culto más grande que el hombre pueda realizar, porque no es el ofrecimiento de
oraciones u obras buenas lo que se hace, sino el mismo ofrecimiento de Cristo,
al cual el hombre se une mediante la aceptación de la Palabra de Dios, el
ofrecimiento de sí mismo, y la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor.
No es suficiente con estar en Misa físicamente,
es necesario participar activamente en ella, desde el inicio, hasta el final;
interesarse por las lecturas y compartir las oraciones y los cantos, todo esto
nos dispone a lo más importante: la comunión. Para "unirse en común"
con Cristo y los cristianos, sólo así se forma lo que llamamos una
"comunidad".
La comunidad cristiana es, desde sus inicios,
una comunidad eucarística, su vida y crecimiento depende de la participación en
este sacramento. No se puede ser cristiano - católico, sin asistir a Misa y
frecuentar el sacramento de la Eucaristía, al menos una vez por semana (cada
domingo); privarse de este vital alimento es para el espíritu, como dejar de
comer para el cuerpo.
Su principal finalidad es la adoración a la
presencia de Jesús. Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de
Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.
Este día se recuerda la institución de la
Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al
convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.
Las celebraciones del Corpus
suelen incluir una procesión en la que el mismo Cuerpo de Cristo se exhibe en
una custodia.
CONCLUSION:
SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO. El riesgo siempre es el mismo: Comulgar con Cristo en lo íntimo del corazón, sin preocuparnos de comulgar con los hermanos que sufren.
Compartir el pan de la eucaristía e ignorar el hambre de millones de hermanos privados de pan, de justicia y de futuro. No podemos comulgar con Jesús sin hacernos más generosos y solidarios.
No podemos darnos la paz unos a otros sin estar dispuestos a tender una mano a quienes están más solos e indefensos ante la crisis. (JOSE ANTONIO PAGOLA).
Compartir el pan de la eucaristía e ignorar el hambre de millones de hermanos privados de pan, de justicia y de futuro. No podemos comulgar con Jesús sin hacernos más generosos y solidarios.
No podemos darnos la paz unos a otros sin estar dispuestos a tender una mano a quienes están más solos e indefensos ante la crisis. (JOSE ANTONIO PAGOLA).
LEER, REFLEXIONAR ELABORAR UN CUESTIONARIO (6) PREGUNTAS Y HACER EN UN CUARTO DE CARTULINA UNA CARTELERA EN GRUPOS DE A 4.
